"No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece.
Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte.
No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan.
Estúpidos granujas.
Se concentran demasiado en coger, ir al cine, el dinero, la familia, coger.
Sus mentes están llenas de algodón.
Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar.
Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos.
Sus cerebros están rellenos de algodón.
Son feos, hablan feo, caminan feo.
Ponles la gran música de los siglos y no la oyen.
La muerte de la mayoría de la gente es una farsa.
No queda nada que pueda morir."
Extraído de: "El capitán salió a comer y los marineros robaron el barco".
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Como Latas de Cervezas Vacias
Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.
Ernesto Cardenal
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios…
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.
Ernesto Cardenal
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