Al final nos terminamos convirtiendo
En aquello que una vez condenamos
Solo que a mí me ha tomado menos tiempo
Y me ha tomado por sorpresa toda la vida
Y anida en mí la agonía del cantar ligero
De las voces, de la dulzura y de la vida
Que no tengo y que deseo
Perdonados están todos de antemano
Pues ninguno conoce su lugar
No conozco donde al fin mi mano podrá descansar
Por sobre hazañas y proezas entintamos nuestra vida
Para prolongar la existencia de un eco
Precisamente porque no hay vida en mí
Y es que a veces me cuesta admitir
Y talvez a millones de años luz
Reflejo condición humana
Un esporádico canto al viento y un punto
Borrado del grafito
Un recuerdo borroso que ni el mismo tiempo
Quiere borrar
Llamando al viento y quererlo detener ahí
En mis brazos y que no pueda escapar
Para que se quede conmigo en este hueco
Y juntos podamos resonar
No hay objeto ni la luz
Ningún prisma existió
Y solo nos queda
Nuestra decidía y nuestro pan de cada día
jueves, 30 de julio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



